Sara Calero

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Entrevista a Sara Calero

 

Sara Calero nació en Madrid en 1983 y terminó sus estudios de danza con matrícula de honor en el Conservatorio Profesional de Danza Fortea bajo la dirección de Alicia de la Corte, aunque considera que hay un pedacito de ella en cada uno de los conservatorios de la Comunidad de Madrid.

 

Sara, ¿qué o quién marcó un antes y un después en tu carrera?

Alicia de la Corte (dice sin dudarlo ni un momento). Alicia para mi…fíjate que ella es de ballet clásico pero yo la recuerdo con mucho cariño. Hasta entonces mi percepción era que mi enseñanza había sido más igualitaria y yo, personalmente, creo no hay nada más injusto que tratar a todo el mundo por igual porque cada alumno tiene unas necesidades diferentes. Ella tenía esa sensibilidad y esa humanidad hacia el alumno que le hacía comprender qué le diferenciaba. Tenía esa sensibilidad con todos, no sólo conmigo y lo que me enseñó en ballet me sirvió para trasladarlo a otras disciplinas, me enseñó a conocerme mejor a mí misma. Recuerdo muchos maestros con cariño pero sobre todo ella, fue la llave.

Cuando ella fue la directora del Fortea introdujo la idea del taller coreográfico lo que a mí me dio una visión de la realidad que yo necesitaba para enfrentarme a la vida profesional. Alicia trajo a figuras como el Maestro Granero, Tino Morán, Antonio Najarro, Cristina Jerez…empezamos a ensayar los sábados, a prepararnos para trabajar en una compañía, otra cosa.

 

¿Cómo diste el salto al mundo profesional?

Hice varias audiciones, cursos…coincidió que ya había terminado el instituto así que por las mañanas iba al conservatorio y por las tardes a la Escuela Amor de Dios que es la escuela más famosa de flamenco en Madrid, era mi último año y tenía que salir lo más preparada posible porque había mucha competencia. El Maestro Granero me llevó a una Gala de Estrellas en el Teatro Villamarta, en aquella ocasión tuve la oportunidad de compartir escenario con Lola Greco, María Pagés, Maribel Gallardo y Beatriz Martín. Después estuve 8 meses en Sevilla en la Escuela de la Compañía Andaluza de Danza y después volví a Madrid de oyente con María Pagés y Antonio Márquez, en muchas compañías se empieza así, comienzas yendo a los ensayos, te aprendes los espectáculos y cuando se queda un hueco libre, como por ejemplo me ocurrió a mí en la compañía de Antonio Márquez, entras a formar parte de la compañía, este fue mi primer trabajo en una compañía profesional.

 

¿Cuál es tu visión de la Danza? ¿Qué crees que nos aporta?

No creo que haya una sola forma de sentir o ver la danza, cada persona tiene una manera de vivirla. Yo, independientemente del momento de mi vida, siempre he aprendido todo lo que he podido y cuando he considerado que he quemado una etapa y que el lugar donde estaba no me daba más opciones he seguido mi camino. Al fin y al cabo la carrera es tan sacrificada que en mi cabeza no entra el quedarme tranquila, tengo un motor que no puedo parar, necesito evolucionar y superarme. A mí el arte me sirve para encontrarme a mí misma, para llegar a los demás, para mostrar mi “yo” interior. Creo que el arte es necesario porque sin él corremos el riesgo de convertirnos en autómatas que generan beneficios, lo que a la larga anula nuestra humanidad.

Nuestra sociedad está orientada a la economía, evidentemente tengo que tener las necesidades básicas cubiertas como todo el mundo pero a partir de ahí mi bienestar emocional viene a consecuencia de situar mis prioridades en otro sitio, entiendo que a algunas personas esto les puede resultar bucólico pero…hay muchos caminos y más opciones de las que nos creemos.

Cada persona con su forma de ser y con las decisiones que toma se labra un camino, cada decisión es importante, las que tomamos de forma consciente y las que tomamos dejándonos llevar por la inercia. Estoy tranquila porque sé que tanto mis alegrías como mis fracasos son fruto de mis decisiones.

 

¿Cómo complementas tu vida?

Como actividades de continuo, suelo leer e ir la montaña. Me motiva mucho cuando conozco a alguien que me transmite algo que hace o algo que sabe con entusiasmo. El año pasado le regalé a mi padre un telescopio así que me apunté con él a un cursillo y además monté Cosmogonía, me dio por los astros y la mitología griega. Con el Mirar de la Maja me pasó lo mismo, me dio por la pintura. Además me encanta hacer turismo, conocer sitios nuevos…hay que mirar el mundo con los ojos bien abiertos.

 

¿Qué opinas de la transgresión de los códigos? ¿Los has roto alguna vez?

Nunca he roto ningún código por ser rebelde o por llevar la contraria, si lo he hecho ha sido partiendo de una realidad mía y no conscientemente. Los códigos están sujetos a una norma que puede ir contigo o no, me encanta cuando un artista saca los pies del tiesto y es creíble, creo que las reglas no están hechas para el arte. El arte está vivo, no puedes encorsetarlo.

 

¿Cómo te ves dentro de 10 años?

Como siempre, no tengo ni idea. Yo no he planeado a donde he llegado ahora, así que creo que lo suceda vendrá de forma natural conforme a mi trayectoria. Cualquier cosa que pueda pensar probablemente estará lejos de la realidad porque jamás podría haberme imaginado, cuando decidí hacer cosas por mi cuenta, lo que estoy haciendo hoy ni las posibilidades que se me han abierto. Aprovecho las oportunidades que se me brindan así que me resulta absurdo planificar de una forma determinada. Espero seguir siempre vinculada al mundo del teatro pero no sé a ciencia cierta cómo y no es por falta de visión de futuro, es que sé que mi propio futuro me va a sorprender.